La miel siempre es dulce. Antonia Gómez

Soy Antonia Gómez (Antonia Ospina Gómez), niña habitante del Verjón de Teusacá, cabildante actual del colegio de mi vereda, y la cabildante más pequeña de Bogotá.

Hago parte del COLMYEG de mi localidad, me interesan todos los temas que tengan que ver con mujeres, infancias y adolescencias, ambiente, arte y cultura, pero sobre todo, con la protección y bienestar de los animales.

Conformo diversos procesos formativos de arte, lectura, participo de la huerta de mi familia, hago parte de la Generación Eureka, acompaño como artista—guía algunos recorridos de arte y naturaleza en mi territorio y, escribo cuentos resaltando la importancia de la naturaleza, la memoria ancestral y campesina.

Me gustan la historia, la política, el arte, divertirme con más niñas y niños, me duelen las injusticias, por eso espero convertirme en una actriz de gran influencia y acción social. Anhelo ser veterinaria de rescate porque amo profundamente a los animales y quiero vivir para ellos.

Contacto mediante las redes de mi mami: Ana Estíbaliz Gómez Torres
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Presentación

Este cuento está dedicado a todos los perritos y perritas rescatados del mundo y a todos los perritos y perritas que han sido abandonados, maltratados o están en situación de calle.
También a todos esos humanos y humanas maravillosos que les brindan segundas, terceras y todas las oportunidades del mundo, a estos seres que solo quieren amarnos y llenarnos de alegría.

LA MIEL SIEMPRE ES DULCE

Y allí estaba ella sola, mojada y con hambre, caminando con desasosiego, con incertidumbre, sin saber a dónde ir.

    Caminó y caminó entre la lluvia, hasta que por fin llegó a una cabaña, fue a refugiarse en aquel lugar que parecía cálido, rasguñó la puerta, salió un hombre con un aspecto muy grande y rudo. La miró y decidió entrarla a la casa, la arropó con una cobija, ella un poco tosca, se alejó, tenía miedo, ya la habían lastimado demasiado, ya no confiaba en los humanos, pero presintió en él algo diferente. 
    Él se acercó a ella y le dijo:

    —Pequeña, no temas, no te haré daño —dirigió su mano hacia la perrita—. Mi nombre es Daniel, yo te cuidaré y te protegeré.

La perrita se dejó acariciar, se arrunchó al lado de Daniel y tuvieron un sueño muy profundo.
La perrita despertó a Daniel de un ladrido al escuchar el cacareo de una gallina.

    — ¡Que… ¿Qué pasó? —Dijo exaltado mientras se rascaba los ojos—. Ayyy apenas son las tres.
    Daniel se dio media vuelta y trató de dormir, su querida visitante siguió ladrando cada vez más fuerte, entonces él decidió ir al baño, pero que sorpresa, el piso de su cuarto lleno de popó. 

    Caminó como si estuviera en un campo minado, cada paso era más peligroso que el anterior. Cuando por fin logró llegar a el baño, Daniel ya sudaba de colores, se sentó en el inodoro y de repente descubrió algo ¡No había papel higiénico ni tampoco agua!, se puso a llorar, tenía dos opciones devolverse o utilizar la toalla, así que pensó: “De todos modos, podré comprar otra toalla”. Se limpió con la toalla, nunca se sintió tan aliviado como en ese momento, le raspó un poquito, pero igual su satisfacción fue de otro nivel.

    Daniel se levantó del inodoro, suspiró y se devolvió. Le tocaba dar pasos suaves y muy planeados. Recogió el popó de la perrita y se fue para la sala a apagar la luz, la perrita lo esperó sentada al lado de un jarrón roto moviendo su rabito. Daniel trató de mantener la cordura, recogió los restos del jarrón de la abuela María y los botó. Se acostó para ver si podía dormir otro rato, pero un estruendo en la cocina lo volvió a levantar.

    Caminó a la cocina y vio toda su loza en el suelo, al lado la perrita asustada por el ruido, Daniel tuvo ganas de sacarla, pero vio que afuera hacía mucho frío y llovía, sintió pesar con ella, así que se la llevó de nuevo a su cuarto mientras recogía todo el desastre.

    Metió a la perrita dentro de su cama a ver si se lograba dormir, Daniel pensó qué haría con la perrita, al final el sueño le ganó.

    Cacareó el gallo, Daniel se levantó a prepararse un café y mientras se lo tomaba miró de lejos a la perrita y dijo:

    —Debería ponerte un nombre… Tal vez Esmeralda —ella lo miró con duda—, no. Será Miel porque te ves muy dulce.

    Daniel se puso sus botas y salió a caminar con Miel, después de mucho rato se sentaron a la orilla del río. Daniel le habló, le contó su vida y todo lo que tuvo que pasar. Miel solamente lo observaba, pero con esa mirada él supo que ella entendió perfectamente lo que sus recuerdos guardaban.

    Miel estiró su patita y la puso sobre la rodilla de él. De pronto hizo un ruido raro, era un llanto, no tan triste, más bien de mucha nostalgia, pareciera que Miel devolviera a Daniel la confianza de compartir con ella lo que había en su corazón, y ahora, era ella quien le contaba con sonidos indecibles, pequeña y sola, lo que tuvo que vivir antes de llegar a esa cabaña.

    Mientras Miel, entre ladridos y aullidos, le contaba a Daniel toda su historia, él se dio cuenta de algo, y fue que durante esa noche que pasaron juntos, ella logró hacerlo sentir mejor, acompañado, amado y, de que a pesar de todos los males que hizo, ahí estaba un ser muy dulce, dispuesta a acompañarlo en todas sus travesías y a compartir con él una nueva vida llena de alegrías y aventuras para ambos.

Un regalo de cumpleaños zombie. Luz Miryam Vallejo

Soy Luz Miryam Vallejo nacida un tres de enero de 1978 en Villahermosa (Tolima), a los cuatro años después de la muerte de mi padre me llevaron a un hermoso pueblo llamado Santa Isabel donde estuve hasta mis catorce años, luego emigré a la ciudad de Bogotá donde he vivido el resto de mi vida.
Estudie un tecnólogo en Gestión Hotelera y un técnico en auxiliar de enfermería, en este momento me desempeño como asistente operativa en la Fundación Cultural Máktaba, la cual me ha dado oportunidad para desarrollar talentos y habilidades. 

Presentación

El desarrollo de este texto nace de una experiencia que viví hace unos años en las afueras de un pueblo en mi bella Colombia, allí hice parte de la búsqueda y hallazgo de Don Ramón, un señor que duró muchos días desaparecido. 
Su búsqueda fue toda una travesía, ya que nunca imaginamos por todo lo que tuvo que pasar Don Ramón en sus últimos días.
Esta experiencia fue a su vez gracias a un taller que realicé llamado Taller de Mujeres en Creación Colectiva dirigido por Karonlains Alarcón Forero a quien agradezco por dejarme plasmar mis letras. 

Muchas veces nos preguntan qué haríamos en una situación cualquiera, tal vez tenemos una respuesta, pero realmente no lo sabremos a ciencia cierta, sino hasta cuando lo vivimos. 
Yo nunca imaginé que fuera capaz de hacer algo así, pero sí sé que esta experiencia me dejó una profunda satisfacción por haber ayudado a alguien que ni siquiera conocía, y al mismo tiempo me ayudó a conocer la gran persona que soy.

 UN REGALO DE CUMPLEAÑOS ZOMBIE

Una tarde sentada en un parque comiendo helado con Íngrid, una gran compañera, y charlando de todo un poco, tocamos el tema de la muerte, que a muchas personas les da miedo hablar. Recordé una experiencia que viví hace unos años y comencé charlar con ella. 

Aquí comienza la travesía. 

Un tres de enero mis primas hermanas me regalaron un viaje de cumpleaños a sema Boyacá, a la finca de una familiar y yo muy emocionada, pero al mismo tiempo con el corazón arrugado por dejar sola a mi muñeca decidí emprender el viaje, sin saber todo lo que estaba a punto de suceder. Después de un largo camino llegamos, conversamos mucho y luego de ser muy bien atendidas llegó al tema la ausencia de don Ramón, un señor muy entrado en años que se encargaba de las labores de la finca de mi prima, él llevaba muchos días perdido, pero nadie lo había buscado, se esperaba que llegara de la nada, al ver que no sucedía nos unimos un grupo pequeño de personas que estábamos ahí y fuimos a buscarlo.

    Nos dirigimos a la casa de don Ramón que quedaba como a una hora caminando, finalmente llegamos, era una casa muy humilde y muy dejada. Lo primero que vimos fue dos perritos amarrados, sin comida, sin agua y muy flacos, con un llanto desesperado avisando que algo malo pasaba, los soltamos, les dimos agua y buscamos que darles de comer, solo encontramos dos galletas de chocolate muy tiesas las cuales se devoraron en segundos. Después de esto decidimos abrir la puerta principal, esa puerta que nos producía curiosidad y miedo al mismo tiempo, porque no sabíamos que nos podíamos encontrar allá adentro, después de varios intentos quedó al descubierto una aterradora imagen, que aún tengo en mi memoria. 

    Ahí estaba él, don Ramón, tirado en el piso con su cabeza bajo la cama y sus pies algo doblados, quizás el último día que llegó a dormir estaba muy borracho, y al tratar de acostarse se cayó y se golpeó tan fuerte que su cuerpo no resistió. Cerramos la puerta y llamamos a la policía, llegaron con una doctora, quien aseguró que don Ramón, llevaba dos días muerto, pero todos supimos que no era así, después debimos llamar a la funeraria y enviaron a don Jesús con un ataúd, él solito debía hacer el levantamiento porque en ese pueblo no había nadie más quien lo hiciera, ¡increíble pero cierto!

    Don Jesús ingresó al pequeño cuarto y al ver esa imagen tan aterradora, se llevó las manos a su cabeza sin saber qué hacer, estaba solo con un cuerpo tieso, el cual no podía mover, fue en ese mismo momento cuando se paró frente de todos y lanzó una fuerte pregunta: ¿alguien me puede ayudar? Pero lo único que le respondió fue un gran silencio, todos nos miramos sin saber que hacer, cuando de la nada se escuchó una voz que dijo: don Jesús, yo lo ayudo. ¡Era yo! Esa persona que le aterraba acercarse a un muerto, yo, ese día no sé qué sucedió, tal vez estaba en shock, o algo. Nunca lo sabré.

    Don Jesús y yo nos colocamos guantes, pero ¡oh sorpresa! No teníamos tapabocas, entonces cogimos unas telas nuevas con las cuales se iba a envolver el cuerpo e hicimos tapabocas para los dos, y llego la hora. ¡DIOS MÍO!, dije y me santigüé, vamos don Jesús. Teníamos que levantar el cuerpo del piso, yo lo agarré de los pies, él de la cabeza, y después de ponerlo ya en la cama, me llenó un fuerte sentimiento y unas lágrimas, al ver que en lugar de sus ojitos y su nariz solo tenía gusanos. Fue cuando supimos que llevaba más de ocho días muerto, y no dos, como dijo la supuesta doctora.

    Nuevamente surgió un problema, no podíamos asearlo en una cama sucia y llena de gusanos, así que nos tocó llevarlo al patio, encima del pasto. Don Jesús se dirigió a su carro y trajo un tarro amarillo con una manguera muy larga, era formol, después de colocarla en la vena aorta de don Ramón y conectarlo con el tarro empezamos a echar todo el líquido dentro de su cuerpo. Parecía que en lugar de matar los gusanos los estábamos alimentando, nos tocó tapar todos los orificios con algodón y mucho límpido para detener la salida de estos animalitos dementes. Luego, le quitamos toda la ropa y lo bañamos, a punta de agua traída en un balde y con una coca, yo lo estregaba suavemente con cuidado de no desmembrar su piel, imaginando que podía ser alguien de mi familia, que por más errores o cosas que haya hecho en su vida, y aunque su muerte fue muy trágica, merecía un trato digno.

    Después de dejarlo limpio lo vestimos con un traje bonito, y lo colocamos en el ataúd. Don Jesús, con ayuda de otras personas, cargaron el cajón por una trocha hasta llegar al carro donde lo llevarían a la funeraria. Yo en cambio, regresé a casa de mi prima donde me bañé y me hicieron botar la ropa que llevaba puesta, me cambié por ropa limpia e hicieron una fogata con eucalipto, yo giré alrededor de ella dizque para sacarme el frío del muerto.

    Empecé a temblar y a llorar mucho, no podía creer todo lo que había pasado, y en medio del llanto una voz me decía: Nunca vas a olvidar lo que hiciste por don Ramón. Esas palabras me ayudaron a ver lo fuerte que fui en ese momento.

    Finalmente lo llevaron a la funeraria, estuve ahí, sin embargo, no fui capaz de verlo otra vez, aunque en mis sueños si lo vi unas tres veces. Así fue como un viaje de cumpleaños se convirtió en una gran experiencia de vida.

Melisa. Clara Marcela

La que escribe para no renunciar a ninguna posibilidad del ser, para sobreponerse a la nada, para comunicar con esos otros mundos que son los Otros, para conectar, para encontrar un cielo común, para hallarse en una calle de la ciudad que sea todas las calles, para aliarse al tiempo, para vencer el sinsentido.

Instagram @lanaranjabrc

Presentación 

Este escrito nace del agobio por las incertidumbres, y de la necesidad de alivio. Nace de la presunción de que hay vidas que encuentran sentido en otro lado que la mente humana, y de que ese sentido no es una ilusión o una verdad subjetiva, sino algo simple y conectado al Cosmos. 

 Nace del acecho del misterio de las propias inclinaciones: las noches, los sueños, los bosques; pero también de la proclividad a aceptar, incluso con entusiasmo, lo mezclado, lo contradictorio, la misma incertidumbre, el agobio, las oscuras inclinaciones y la vida cotidiana.

 MELISA

 Melisa no sabía si le gustaban los pensamientos y sensaciones que se le agolpaban, en esas tardes en las que la pereza la ayudaba a dejar de perder el tiempo; tardes en las que, de hecho, recuperaba el tiempo, porque lo tenía todo consigo, y podía detenerse y hasta juguetear con las aves que venían ligeras a revolotearle en la cabeza.

     Y sucedió, un día de la semana pasada, a la hora en que salía a estirar las piernas, enderezar la espalda, beber café, respirar hondo y, con suerte, tomar un poco de sol. Su cuerpo experimentó una necesidad de sacudirse sostenidamente, sensación que no pudo controlar, por la rapidez del movimiento que extrañamente había alcanzado —extrañamente, ya que no era, en los últimos años, muy ágil con su cuerpo: no hacía una buena oscilación de cadera que la pusiera en la categoría de twerkinista o perreadora intensa—. Pero ese día sí, sin darse cuenta, su cuerpo se meneó, se meneó, se meneó… y unas membranas se separaron de su espalda. Y se elevó. Le pareció entonces que perdía el equilibrio y, tratando de recobrarlo, tambaleó de verdad, casi cayendo, pero repuso su vuelo, como si fuese un reflejo. Escuchó un zumbido muy cercano, tras mirar a todos lados ¡¿al tiempo?! se dio cuenta de que era ella la que ¡zumbaba!, mientras… ¡Volaba!, mientras miraba ¡en muchas direcciones, a la vez! ¡Plenitud! Lo más parecido al ser ubicuo que, desde su abismo anhelaba. 

    Un olor la arrastró sin contar con su voluntad. Su cuerpo obedeció a movimientos instintivos que le nacían del centro del abdomen y la impulsaban a un lugar, a seguir una dirección que, al principio, creía indefinida, pero que tras un vuelo, cesaba el impulso, y entonces lograba comprender: se encontraba sobre muchos pelitos de colores con aromas intensos y que le proporcionaban gran placer.

     Sintió hambre, un enorme deseo, y besó el néctar que le era entregado profusamente por ese lugar-ser-magia-color, bebió sedienta y recogió como pudo, adheridos a lo que parecían ser vellitos en sus piernas, unas bolitas coloridas y deliciosas que sabía, con claridad, que debía llevar a sus hermanas. ¡Todo tenía tanto sentido! La movía una inteligencia que no parecía estar en ella, venía de otra parte, no parecía tener adentro la máquina loca e incansable que oscilaba entre una incertidumbre y aquella que constituía su contrario …y aquella de más al centro. No. Todo era certezas, más bien impulsos, claros, incuestionables. Y los resultados: placenteros, satisfactorios. Estaba su placer y unido a este, estaban los Otros, el bien colectivo, el universo entero dependiendo de su contundencia, sin dudas. Estuvo yendo y viniendo un rato, saludando y señalando a otras sus hallazgos, danzando en el viento, creando los climas de su mundo.

    Más tarde, su cuerpecito desaceleró su vibración, su energía desbordada. Sintió que sus alitas se plegaron a su cuerpo y se fundieron con este. Tomó de nuevo la forma anterior, que le parecía que no era tan suya como antes de esa tarde, pero aceptó su metamorfosis, aunque extrañaba el contacto cercano con sus hermanas: quería batir sus alas para, junto a las demás, evaporar el agua del néctar que había llevado al lugar de la colonia y transformarlo en el alimento de esas otras, a la vez, sí misma, que estaban formándose en pequeños úteros colectivos. Pero se resignó al sinsentido de su individualidad, fue a la cocina y mientras lavaba los platos, dejó ir su mente, de nuevo a una cosa y su contraria, a sus incertidumbres permanentes, y comprendió en un momento cuál era el placer que sentía al preparar el alimento con el que sostendría el cuerpo de sus acompañantes de la casa humana, comprendió que sostenía también sus almas y quiso seguir cumpliendo también esa tarea.

     Lleva ya una semana, una buena parte de una vida zumbante, en la que parece desaparecer cuando sale a tomar café al patio de enfrente, su taza queda por ahí en cualquier parte y las gentes de la casa humana no la ven por un rato. Lleva ya una buena parte de su vida, una semana, tal vez, que sus hermanas deben correrse un poquito para aletear y zumbar cerquita sin ese huequito que queda descubierto, para que el calorcito no se escape; quisieran verla allí, sentirla cerca, saberla unida a ellas siempre, pero saben que cada tanto se la cruzarán en las flores y las corrientes de aire, en la entrada a la colmena y en los paneles de cera. Hasta entonces, la piensan un poquito y le desean buen vuelo. Hoy Melisa, así como acepta que desaparezcan sus alas y se sienta aletargada, goza también de la piel y los olores humanos. Y sí, acepta también, temporalmente, las incesables incertidumbres; acepta que todo le pase, sin tregua: la sabiduría y la locura, la exclusividad y la exclusión, la totalidad y la nada, todo, sin tregua. Acepta, y sabe que, en un rato, o acaso dentro de todo el tiempo que cabe en un instante, confiará en la claridad que le llega de otra parte, su vuelo sin dudas.



Poemario. Daniela Esperanza Sierra Romero

Tengo 26 años y vivo en la ciudad de Bogotá, soy escritora sin público, periodista de medio tiempo, emprendedora de medio tiempo, medio artista, medio estudiante, medio cinéfila, medio lectora. Aprendo día a día a darle caos a mis letras. 

Querido posible lector

La principal razón por la que entré al taller de mujeres fue el concepto de la habitación propia de Virginia Wolf. Me sentía consumida por el día a día, abstraída por la violencia del transporte público y de un trabajo menos artístico de lo que deseo. 

Entré a este taller buscando algún tipo de espacio en el que me sintiera segura para escribir; dentro de los ejercicios de clase, encontré en las entradas al diario la oportunidad para confrontarme con la posibilidad de que no es necesario encontrar espacios propios, ni poesía rimbombante, ni la romantización de sutiles momentos en la vida. Doce poemas son el resultado de las entradas al diario, no solo la búsqueda de la belleza, el encuentro por la libertad dentro de la rutina, es abrazar el día a día y las malas poesías que surgen de las habitaciones oscuras. 

Nota poema 1: Querido lector, en el ejercicio del primer día jugué a las escondidas como en la infancia, volví poema a mi abuela para que se mantenga viva, para que sepa los caminos de regreso, para que nunca se pierda en mi memoria. 

LA CUENTA PASOS

Uno

Dos

Tres

Contábamos los pasos

Uno

Dos

Tres

A la derecha, un poco a la derecha

Buscando siempre

al mito

a la leyenda

La abuela siempre dijo

Alguna vez dijo

Alguien dijo que lo dijo

Y nosotros le creímos

Que había, había un gran había

un tesoro, una guaca

y así siempre contábamos los pasos

Uno

Dos

Tres

Y lo buscábamos, siempre lo buscábamos

aunque los contábamos mal

Y nunca llegábamos, o llegábamos mal

Nos perdíamos en el

uno

en el dos

y en el tres

Buscando a la abuela

a que apareciera

en el tesoro

en su legado

en lo que dijo

Nunca

Dijo

¿Tal vez lo dijo?

Llegamos a la cocina

Al baño

Al patio

Hasta que apareciera

Siempre contando

al uno, al dos y al tres.





Nota 2: Los sueños tienen el poder de hacernos libres, nos ubican en los espejismos más confusos del inconsciente, aprovecho para hablarme mientras sueño, ya que sería incapaz de mentirme dormida. Este poema es el resultado de esta posible conversación. 


TE SOÑÉ 

Soñé contigo

Tu presencia, tus palabras 

Te soñé a ti, completo e incompleto 

Monosílabo… tú

Una sola palabra retrae tu nombre, tu silencio e indolencia 

Mi lápiz te dibuja y se retracta 

te analiza, te pierde, te construye y te deforma

Pienso, deduzco tu irrealidad

imaginario, imposible, complejo 

No pareces mío, no eres propio 

Eres solo mi imaginación, una palabra 

un silencio

un monosílabo más sublime

Eres yo… soy solo yo. 


Nota 3: Procuro no pensar para no dejarme consumir por estas ideas que ponen en duda mi fe, que hacen que me pregunte una y otra vez por mi destino.


DUDA TEOLÓGICA  


Te conozco, sé quién eres, he leído sobre Ti 

Te he buscado y lo sabes. 

En textos, palabras, paradojas y sueños

Has escuchado mi llanto, el sonido gutural de mi sufrimiento,

y yo solo lo tolero, para llegar a Tu presencia 

Escuchar Tu voz… Ese mensaje divino que nunca llega.

 


Nota 4: Querida angustia, el miedo hoy lo convierto en poesía para poder continuar con mi camino.


VERDAD 

No te niego que tengo miedo,

                                                  no sé cómo continuar 

Es difícil correr riesgos, tomar distancias 

                                                  actuar por convicción, 

No lo niego, tengo miedo, pero estoy confiada

                                                     Me siento libre. 



Nota 5: Escuchar noticias en ocasiones produce las más oscuras sensaciones.


SANTA INQUISICIÓN

El miedo ha vuelto

No tiene cara, ni voz

Viene por nosotros,

la sensación de un impreciso deja vú

que nos remonta al pasado,

a las noches de angustia,

y al día perpetuo

Solo…

Hasta despertar de la agonía de

El silencio.



Nota 6: Si guardamos un poco de silencio, podremos encontrar la soberana poesía en la cotidianidad, sencilla, abstracta y disuelta. 


SEGUNDA NOCHE 


Anoche tuve que morir 

una y mil veces 

para sonreír tranquila

Vivir solo tiene sentido

al morir una y mil veces más.



Nota 7: Andar en Transmilenio en ocasiones nos hace seres hostiles y sin esperanza.


DÍAS DE MIERDA

NO Poeta de Transmilenio

Hay días de mierda como hoy,

donde el más puro poeta deja a un lado los versos

… No hay nada que decir

Ni que pensar

Ni que extraer

Ve cómo su existencia pasa

mientras finge que los días de mierda no existen

hasta reducir por completo su existencia.


Nota 8: Este poema corresponde a la ambigüedad del día a día de la escritura.

BITÁCORA 


Decidí escribir

todos los días

para no morir

todas las noches

Y aquí estoy

                      Medio viva

Medio muerta



Nota 9: Este poema es una cercanía amorosa a la relación con mi padre, los caminos que andamos juntos, el crecer, el madurar e irme de casa.

PRIMER ACTO

La niña de los ojos de papá

la que se acuesta en su barriga,

mientras viajan por el mundo

Aprietan sus ojos,

para divisar mejor los paisajes

hasta quedarse dormidos.


La niña de los ojos de papá

esa cachetona de cabello alborotado

que se atraganta de dulces y helado


La niña de los ojos de papá

esa a la que le enseñó que lo tiene todo

si está con él.


SEGUNDO ACTO

Papá está sentado mirando la nada

En silencio

como si con mirarnos a los ojos pudiéramos adivinarnos el pensamiento

Acepto su silencio como un regalo

Sé que papá está pensando qué decirme

preguntándose si todavía soy su niña

Si lo único que tendremos por compartir

son recuerdos, como si ya fuera otra

Vuelve a mí, me mira a los ojos y sonríe

Ya lo hemos dicho todo, así somos nosotros

Lectores de silencios, detectores de miradas

Saca un librito de la mesa,

ahora ese libro es nuestro puente

la certeza de decir lo que se tiene que decir

sin mucho ruido de fondo.



TERCER ACTO

Viajábamos libremente

sin problema

sin tapujos

compartiendo gustos y pasatiempos

unidos

No importaba qué tanto creciera

siempre sería la niña de sus ojos

Yo lo disfruto

La certeza de que alguien está ahí para ti

sin importar nada

ni el tiempo

ni la distancia

ni los silencios

Una conexión eterna

entre el padre y su niña que ya no es tan niña.


PRÓLOGO

Pronto se irá de casa la niña

Vivirá sus aventuras

Se conocerá así misma

Personas nuevas

Amores nuevos

Pronto probará su voluntad

y lo que ha aprendido a través del tiempo

Lleva su maleta llena

de enseñanzas y valores.

Carga la historia de sus padres

Buscará ser amada y respetada

como se lo enseñaron en casa

Pronto se irá de casa la niña

llena de voluntad y amor

sabiendo que siempre hay un camino de regreso

un lugar al que pertenece.








Haikus para responder. Angela

 Correangel

Colombiana, bogotana y ochentera.

Sencillamente, mujer. Adorablemente, felina. Pluralmente, humana.

(Des) aprendiz y (Des) afectuosa.

 

Analfabeta emocional que se corrige a partir del error y que concibe la escritura como la puerta que permite mostrar aquellos personajes que nos poseen, los mismos que aún no nos han descubierto. 

Amante de la vida, de la muerte y que espera liberarse del ego, pero no de su mente.

Bella e impura como todas.

¿CÓMO ENTENDER LOS SIGUIENTES HAIKUS?

Encontrarán una propuesta diferente de haikú, entendido como un tipo de poema japonés basado generalmente en una composición de tres versos de 5, 7 y 5 sílabas, dicha narrativa hace alusión a una estación del año, escenas de la naturaleza o de la vida cotidiana. Es decir, lo que pretenden es transmitir la impresión que ha causado la contemplación de algún suceso; este tipo de poesía japonesa se centra en elementos fundamentales, espera hacernos reflexionar sobre lo que falta para que nuestro imaginario complete la historia.

De esta forma, los Haikus para resolver que encontrarán a continuación, rompen en gran parte con la esencia de la misma naturaleza para centrarse con las acciones de la voluntad humana y en lo que hemos convertido nuestro propio contexto. 

Así que serán ustedes, quiénes podrán dar respuesta a esta nueva propuesta de haikus, espero, sean de su agrado.


Son bienvenidos

a co crear lo real

y no su ficción



HAIKUS PARA RESOLVER

1. Muere la tarde,

y tú aún no llegas,

¿Tu olvido soy?


2. Lanzas granizo,

corazón moribundo,

¿de dolor lloras?


3. Trajiste flores,

¿estás enamorado?,

¿Es nuestro entierro?


4. Tener dinero,

¿te da felicidad?,

¿Cuánta te queda?


5. Televisión,

ciega todo cerebro,

¿das el control?


  6. Niñas de día,

Jineteras de noche,

¿Subsistirán?


7. ¡Divino niño!

¿Un país te perdió?

 ¿Tal vez Colombia? 


8. Piel de jabón,

enjuágate conmigo,

¿ahorras agua?


9. Cristales rotos,

luciérnaga discreta,

¿te ves sin mí?


10. Ayer leyendas,

hijos de Pachamama,

Hoy, tú y yo ¿mitos?


11. Seres humanos,

buscan felicidad,

¿equivocados?


12. Quiero bailar,

anidada a tu vientre,

¿y sin zapatos?



13. Encontré un trébol.

¡Ha desaparecido!

¿Te perdí, amor?


14. Un par de dudas:

¿te casaste conmigo?,

o ¿nos cazamos?


15. ¡Libertad, huye!

Vienen a secuestrarte,

¿pagas rescate?


16. Tú, deshonesta,

acabaste conmigo,

¿honestamente?


17. A mí retornas,

más temprano que tarde,

¿fiel soledad?


18. Te resbalaste

estando entre mis manos.

¿Alma perdida?


19. Estás enfermo.

La dosis de mi amor,

¿ha caducado?


20. Si a mí regresas,

encontrarás cenizas,

¿tú las quemaste?


21. Encarcelaste

nuestras almas gemelas.

¿Somos eternos?


22. Eras océano

y me ahogué sin culpa,

¿celoso, yo?


23. Fuimos verdad,

hasta que nos herimos.

¿Nuevo antifaz?


24. Volar intento 

de tu cruel corazón.

¿Rastrera tumba?


25. Tú, sin embargo,

permaneciste firme,

¿me perderás?


26. Sonreír muestras,

pero al devolver su eco,

¿cambias de gesto?


27. Caperucita

se fue con Principito.

¿Olvidó a Lobo?


28. El peón dijo:

¡Jaque mate, mi rey!

¿Perdiste, mi reina?


29. Movilizándonos,

al Corazón llegamos,

¿en metro o en bus?


30. Diciendo adiós,

extraños nos volvimos.

¿De mí te acuerdas?



31. Día y noche,

mi refugio serás,

¿y por la tarde?


32. Arroyo canta,

eres la rebelión.

¿Renaces, Joe?


33. Huiste de ti,

quedándote conmigo,

¿te abandonaste?


34. Arte visual:

¿Cómo llamas la joya?

¿Enciclopedia?


35. Noche de bodas:

¿amor legalizado,

o verdadero?


36. Si no me quieres,

bórrame de tu mente.

¿Tienes un lápiz?


37. Tu pie y mi pie

danzan, una y otra vez, 

amor, ¿descalzos?


38. Estamos solos,

juntos el uno al otro,

¿por qué te quedas?


39. Pueden saber,

sobre ti o sobre mí,

 ¿sobre ambos?, ¿nada?


40. Llevo conmigo

las llaves de mi amor,

¿quieres entrar?


41. Escuche usted:

contaron los abuelos,

¿hubo una vez?


42. Madre querida:

usted es como yo,

 ¿soy su reflejo?


43. Naturaleza:

jardín de seres vivos,

¿extinguibles?


44. Corramos juntos,

amor, ¿en qué sentido?,

¿contrario o igual?


45. Satisfacción:

brindar alegría a otro,

¿sin reprochar?


46. ¡Vamos, altruistas!

nos gana el egoísmo,

¿oportunistas?


47. Trascendental:

que ama con esencia,

¿a quién queramos?


       48. El monopolio

                                    excluye a unos sobre otros, 

                                             ¿a qué costo?



49. Emoción es:

sentir apasionado,

¿presientes algo?


50. Gran utopía:

Hoy ser, sin ser el mismo. ¿Inalcanzable?


51. Seres humanos,

falsos y verdaderos,

¿irreparables?


52. Dicotomía:

sociedad inconclusa,

¿capitalista?


53. Dulces fantasmas,

llegan a mí, de noche,

¿puedo comerlos?


54. Esta pandemia,

nos dejó con aliento,

¿de muertos vivos?

    

55. Vas disfrazado,

político empresario,

¿de cuello blanco?


56. Diviértete hoy,

este mundo concluye,

¿quieres mirar?


57. Oro y petróleo,

razones de poder.

¿Imperialismo?


58. Ingeniería: 

puentes peatonales, 

¿unen al hombre?


59. Perdonar es:

un saber de la vida.

¿Analfabetas?


60. Juego de mesa,

y si la reina pierde,

 ¿un jaque-mate?





Mis escritos. Carolina Bejarano.

 ¿POR QUÉ ME GUSTA ESCRIBIR?  Escribir es la forma más sutil que puede utilizar para expresar mis sentimientos y mis pensamientos de todo aq...