De vuelta a la montaña. Azury

Azury Del Sol, Bogotá, 1999. 
Estudiante de Filología Clásica de la Universidad Nacional. 
Fundadora de la revista de investigación literaria Promiscua. 
Ganadora de la II Edición del Concurso de Micropoemas del Festival de Poesía por Getafe, España


azurydelsol@hotmail.com
Instagram @letrasolares


Presentación
Un viaje de vuelta a los cielos parcos de la ciudad montaña. Ese cuerpo con escoliosis que llora en las tardes, crece en nuestra ausencia. La Bogotá de toda la vida, la de tinto, sombrilla y chaqueta recibe a los nuevos, los venidos con ojos de turista, aunque sean nativos, con manías extrañas, gritos de sirenas y mañanas abrasadas. 
Volvamos juntos, al caos de esta casa.


DE VUELTA A LA MONTAÑA


CAFÉ DE LAS CUATRO 

Olvidé que Bogotá tiene techo blanco
con pelusas adheridas viajeras,
que el techo se estira tiritando y se hace pared de asfalto y de piedra, 
más las tres capas de ropa de invierno
que hay que arrancarse húmedas al medio día. 

En la ciudad montaña las estaciones se mezclan con los días 
como un bote de pintura fresca que preparan en la ferretería. 

Con la nariz lloviendo, la piel marchita, hielo en la cara, recuerdo; 
partí buscando colores que temen las alturas,
que no vienen porque no escampa
por fe sospechamos que existen 
musarañas a nuestros ojos a blanco y negro

Volver a las sirenas que gritan,
los rostros opacos, coaguladas mañanas, 
es zambullirse en el café de las cuatro, 
siempre igual, un abrazo conocido. 
Siempre negro. 


VISÍTAME, SÍ, 
pero los miércoles,
hoy sábado soy un círculo circunscrito
entre los pozos geométricos del café de ayer, 
caí de bruces el jueves leyendo sus designios 
y apenas hoy me doy mañas de trepar la taza. 

Has de venir los miércoles
cuando los designios sucedan
y pueda ver que vienes entre el té de las tres. 


TERCER MUNDO 
Tres amigos juegan a decir mentiras en un bar 
Uno fue enterrado vivo ayer
El otro saltó de un puente
El último mató a su mamá 
Los tres dicen la verdad. 


HOMBRE EN FUEGO 
Hija y padre en la patrulla
el policía que llegó primero
la voz del suicida desgajándose 
por las llamas en su cuerpo. 


DÍAS BOGOTANOS 
Días canos, de manta de hierro y edredón ahumado
unos que arman castillos en nubes de blancos planos
otros que arden besos fríos en rostros resfriados, 
madrugadas de invierno, cenit de otoño, tardes de verano, 
esos de paso apurado, manos en los bolsillos y pies mojados 
días que no son días porque hay que salir a buscarlos. 


PANAL 
Celdas rectangulares con reja bancaria 
otras con cortinas black-out
la nuestra de red para gata
al lado solo la ventana de cristal. 

El lateral de un panal humano
que almacena angustia en lugar de miel
individuos que abandonamos el 'apto'
para rellenar otra celda más chica con horas de trabajo 
el polen de la vida.

Somos humanos nativos, sin aguijón,
los hay cosmopolitas 
una raza más fuerte que trabaja mejor
pero ellos pican y nosotros no.

Se despierta el asfalto amoblado en el alboroto de mañana
un caos sincrónico de cubiertos de mesa
de humanos juntos a la misma hora en el ascensor
la voz de las calles zumba,
afanados gritos mecánicos 
una individualidad conjunta, repetida,
actos cotidianos que creemos únicos
vistos desde arriba son un punto en el montón.

Abejas humanas que recolectan, llevan los bolsillos llenos
las obreras suman ladrillos con la cera que supura de su tiempo 
nodrizas enseñan el afán a las larvas
las que mantienen limpia la colmena; limpian
y las cansadas se alejan a morir en silencio.

Servimos con tesón a la reina de cemento;
Bogotá. 


BOTÁNICA HUMANA 
Somos árboles antinaturales
de creencias
citadinos mal enredados
plantados industrialmente
con frutos de prejuicios y raíces de egoísmo en asfalto 
el tallo torcido mal nutrido por tener el alma hambrienta 
a falta de días soleados. 

Los troncos, ¡ay, los troncos!
casi palos de naufragio
malheridos porque el ego resquebraja la madera. 

Las ramas desiertas sin aves, ni dicha,
ni viento, ni hojas, sino hiedra
pues los temblores febriles de la soledad 
sacuden lo que tocan y no dejan nada.

Somos árboles aislados
entre ríos de cemento
que siendo esquejes del mismo palo
se creen del bosque el centro. 


RECITAL DE POESÍA 
Hay poesía narrándose con cuerpos, 
poesía que no sobrevive recitales, 
versos de granizo que se esfuman 
en las palmas heladas del instante,
poesía transeúnte y entrenada 
que espera el cambio de luz en la acera, 
la esencia en rima de la vida
que por fugaz es bella. 

EL INFIERNO 
Ojos que profanan miradas
que arrancan prendas para clavar las ganas
mientras ocupan doble espacio
para sentar lo macho en las butacas. 

Afirman ser seducidos
por almas heridas a vistazos.
No contentos con ver manosean
y van por ahí engendrando espanto.

¿Por qué puñaladas en lugar de abrazos? 
Hoy los negros empaladores
enseñan el nervio erecto
y no hay forma de denunciarlos
ni con las dioptrías completas
ni con su cédula en la mano. 


BASURA 
Monstruos de fauces mecánicas
enormes hormigas de hierro
recorren incansables las venas bogotanas
para tragar la escoria
masticarla
digerirla
salivando fractales de basura diminuta
y vomitarla luego
en la boca de Juana.

Las uñas cortadas, el polvo de piel, el cabello sobrante, 
la mierda de este cuerpo de asfalto 
van a quebrar nuevos pliegues de obesidad mórbida 
en la giganta preñada de obsolescencias programadas.

Y cuando no quepa en su carne
harta de parir hectáreas nauseabundas estalle 
volverán sus fluidos perniciosos a la violencia de siempre
en el paisaje. 

PLAZA DE MERCADO 
Ciudades distintas que se aúnan la escuálida de pies mojados
de techo denso que no respira la de cenit dorado que tuesta 
se transforma entre las botas de lluvia,
el sombrero, las gafas de sol y la chaqueta
una que tinta los inmigrantes de verde soroche
la mocosa, la ebria
otra de mohín cansado que se queja del clima,
la de plaza, la de protesta
esa del mercado que grazna es la única que alimenta. 


EN UNA GALERÍA DE ARTE HABLAN DOS VOCES, 
una que venció el reloj cuando rasgó con pedazos de sí misma el lienzo 
otra que ve sus propios entresijos extrañada
untados en la obra del desconocido.

Pronto las voces se aúnan y por un instante 
la expositora de nuevo
la observadora por primera vez
se sumergen en las aguas del sentimiento, juntas. 


PASOS 
Los pasos como salmones.

Contracorrientes, se reproducen, 
saltos esforzados hasta aguas altas 
suman vida a la vida. 

Corrientes, envejecen, 
quietos en las aguas 
víctimas del cauce 
suman experiencia 
aunque restan pasos. 


VÍCTIMA DEL TIEMPO 
Atrapada entre los engranajes
fueron mis entrañas trabadas
las que acallaron el eco del tic tac 
resonante en la caja del tiempo
solo hasta masticarme fluida
medio digerida fantasma
Me escupió aquí y se siguieron los días 
grises y fríos como si nada. 


MEJOR NO TARDES 
Temo que en tu ausencia me he expandido
agua sucia de florero que en su muerte halló el mar,
en tu regreso,
marchitas las flores,
roto el florero,
no tendrás espacio para ocupar. 


ANTI-SEMILLA 
Se tambalea en mi pecho
hice nutrido su sustrato
oigo su brote resquebrajarme el cuerpo 
sus dedos hambrientos rasgando 
cuanto sé de mí se marchita
soy su alimento y nazco;
hacia adentro.

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Mis escritos. Carolina Bejarano.

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